Portada de La niña del pasillo
Libro interactivo · demo

La niña
del pasillo

Mi historia con TDAH

Antes de salir a escena, Lily se encuentra con la niña que fue. Una historia sobre la neurodivergencia, contada por Maru.

tocá cada pensamiento para acallarlo
Capítulo uno

El escenario

El auditorio está colmado. La venta de tickets ha sido un éxito y todos los asistentes llegaron puntuales a la cita.

Cuando llega su momento, la conferencista se apresta a salir a escena para hacer lo que ha hecho ya tantas veces y lo que tanto ama.

Sin embargo, algo no anda bien. Con un pie en el último escalón, se detiene e intenta ahuyentar esos pensamientos que la paralizan.

Aunque por fuera no se note, en su interior tiene lugar una lucha feroz que nadie conoce.

Lily con su asistente antes de salir a escena
Capítulo dos

¿Estás bien?

Asistente—¿Estás bien? —le pregunta, preocupada por su expresión de pánico.

Lily—¡No! No puedo hacer esto. Cada vez que subo al escenario siento que no puedo. La vida me está dando más de lo que merezco.

Asistente—No, Lily, después de ver por todo lo que has pasado no quiero que vuelvas a decir eso. No seas injusta contigo. Piensa y cuida a esa niña interior que dijiste que tanto sufrió.

Esta idea resuena con tanta fuerza en Lily que, en pocos segundos, sus pensamientos vuelan al pasado. Más exactamente, a un pasillo de su infancia.

El pasillo de la infancia de Lily
Capítulo tres

El pasillo

El pasillo es silencioso y frío. Tan solo algunos dibujos coloridos alegran las paredes. Allí, una niña está sola, parada sobre un banquito, y observa desde la ventana el aula donde sus compañeros escuchan la clase.

Lily adulta—¿Te han echado del aula otra vez? —le pregunta, al tiempo que apoya dulcemente la mano en el hombro de la niña, que no es más que ella misma, en su infancia.

Pequeña Lily—No sé qué hice para que me echaran. No sé por qué todos los días me sacan del aula, no lo entiendo...

Lily adulta—A veces, el mundo puede parecer un lugar muy confuso y solitario, Lily. Pero voy a contarte algo.

La pequeña Lily entre flores del desierto
Las flores del desierto

Hay flores que crecen distinto

—Hay flores que crecen en el campo, en las plazas y en los parques, donde llueve y da el sol todo el tiempo. Pero también hay flores que crecen en el desierto y son coloridas. Ellas arman estrategias para adaptarse y sobrevivir a circunstancias que otras plantas no resistirían.

—Sin embargo, eso las hace fuertes, aunque a veces se encuentren solas y sin los recursos que otras plantas tendrían. ¿Qué quiero decir con esto, Lily? Pues, que tal vez hoy seas esa flor —concluyó la Lily adulta.

Pequeña Lily—Esas flores del desierto, ¿son flores con TDAH?

—Puede ser...

Neurodivergencia

Tu cerebrito funciona diferente

Pequeña Lily—Yo tengo TDAH, pero creo que es algo malo. Mi mamá dice que no me quedo quieta. Y mi maestra dice que soy perezosa, que no quiero aprender nada... y por eso me echa del aula.

Lily adulta—No, Lily. El TDAH no es malo. Tu cerebrito funciona de una manera diferente y eso te hace sentir diferente. A todas las personas que tienen esa misma configuración se les llama neurodivergencia.

—Nos va a acompañar toda la vida, pero cuando empieces a entenderte a ti misma, el TDAH puede ser un gran aliado en muchas aventuras.

Pequeña Lily—Pero yo quiero ser como los otros niños para jugar con ellos. ¿Por qué no me eligen? Nadie me quiere —concluyó, sin poder contener las lágrimas.

La caja de dulces con ideas de colores
La caja de dulces

Cada dulce es una idea

—No es que no te quieren: es que no entienden nuestra forma de ver las cosas. Algunas personas no pueden ver todas las ideas emocionantes que tienes.

—Imagina que tienes una caja llena de dulces de diferentes colores y sabores. En cambio, los demás niños solo tienen un dulce, y hasta que no se lo coman, no tendrán uno nuevo.

—Eso es lo que pasa con el TDAH: cada dulce representa una idea, y tú tienes tantas que a veces necesitas detenerte y aprender a elegir una sola, despacio, saboreándola.

—Lo mismo con tus emociones: piensa en ellas como una pequeña radio interna, a veces con el volumen al máximo. Debes aprender a regular ese volumen para poder compartir tu música con los demás.

Lily adulta y la pequeña Lily en el escenario
Capítulo final

Me llamo Lily, igual que tú

—Con el tiempo encontrarás personas comprensivas que te querrán muchísimo por quien eres, y descubrirás que hay muchas más personas como tú.

Pequeña Lily—¿Y tú cómo sabes todo esto?

Lily adulta—Porque yo también tengo TDAH y enfrenté obstáculos parecidos. Antes de irme quiero decirte algo, Lily: "No hay nada malo en ti, no tengas vergüenza, eres única y te amo así."

Pequeña Lily—...no me has dicho cómo te llamas.

—Me llamo Lily, igual que tú.

La niña sonrió esperanzada y se fue por el pasillo con paso firme. La Lily adulta bajó la vista, vio sus pies en el escalón, sonrió y subió al escenario. Los aplausos estallaron en el auditorio.

Ejercicio

¿Qué le dirías a tu yo de la infancia?

Si te encontrases contigo de niño/a, como en el relato, tomate un minuto para responder.

Voces de la comunidad

Si pudieras volver el tiempo atrás...

Maru le hizo esta pregunta a un grupo de personas con TDAH de todo el mundo: «¿qué le dirías a ese niño/a?». Estas son algunas respuestas.

Sé tú misma y todo va a estar bien.

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Mantra de TDAH

Es mi TDAH.

Me acompaño para poder ayudarme.

No son errores, es mi neurodivergencia y mi forma de interpretar el mundo.

Pido ayuda.

Escucho mis emociones, aprendo a regular mis impulsos.

Me quiero como soy.

Dedicatoria

"Esta historia comenzó en mi infancia, cuando me sentía diferente, sin entender por qué me pasaba lo que me pasaba."

"Hoy, acá estamos, sanando, creciendo y transformando esta experiencia en fuerza y resiliencia."

"Que esta historia sea un faro de esperanza para todos aquellos que necesitan saber que no están solos."

LA NIÑA DEL PASILLO — ESCRITO POR MARU · DEMO INTERACTIVA

Inhalá... exhalá...